DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER - Labienhecha

DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

 

¿Eres mujer?

Si la respuesta es sí, estamos seguras de que vas a reconocer o te vas a sentir identificada con alguno de los hechos que relataremos a continuación. Si la respuesta es no, ojalá seas como muchos de los hombres que a nosotras nos rodean y entiendas el por qué de estas líneas. Y, si no es así, solo te pedimos, por favor, que leas atentamente y escuches uno más de los millones de gritos que hacemos cada día las mujeres para que nuestra voz se oiga alta y clara, para que nos entiendas un poco más, para ayudarnos a cambiar el mundo en el que vivimos o simplemente para permitir que nos desahoguemos.

Comencemos:

Imagina que eres una chica cualquiera de una ciudad cualquiera, dedicas tu vida a tus estudios, tu trabajo, tus amigxs y tu familia. Una chica normal con sus problemas cotidianos, sus inseguridades, sus ambiciones y sus sueños. Todo va bien, eres feliz, entras, sales, vives tu vida y, de pronto, te enamoras de un chico. Es perfecto y te trata estupendamente… pero, extrañamente, tú no sabes cómo reaccionar.

Y no sabes cómo reaccionar porque la realidad es que aquel muchacho/ hombre con el que estuviste hace un par de años no paraba de repetirte barbaridades como que no le aportabas nada al mismo tiempo que no te dejaba ir, te comparaba continuamente con otras chicas, te convencía de que no eras suficiente para él (sobre todo a nivel sexual) realizaba comentarios sobre tu imagen: «pues estarías mas buena si trabajaras ese culo en el gym», «oye ¿y por qué no te depilas aquí o allá?»,«así vestida no sales conmigo a la discoteca».

 Y no sabes cómo reaccionar porque un día saliste con tus amigos, bebiste más de la cuenta y te fuiste a dormir con uno de ellos. Él quería sexo y tú sólo querías dormir. Él lo hizo contigo (o más bien te lo hizo a ti) y tú, en tu estado, ni si quiera tuviste la oportunidad de responder a la pregunta que él no se había molestado en formular. Porque la respuesta no importa. Lo que importa es que él quiere algo de ti y lo toma, como quien coge prestado un bolígrafo.

Y no sabes cómo reaccionar porque un día tu ex se enfadó y te agarró del cuello, porque tu madre tuvo que poner una orden de alejamiento a tu padre debido a las palizas que le pegaba o porque te parece increíble la “suerte” que tienes frente a las 52 mujeres que han sido asesinadas en España por violencia de género en lo que va de año.

 

¿Cómo se os queda el cuerpo?

Podríamos pasarnos horas enumerando ejemplos de las distintas formas de maltrato que sufrimos las mujeres a día de hoy, pero ya tenemos suficiente con vivirlo cada una internamente. La mujer que ha sufrido algún tipo de violencia, ya sea psicológica, sexual o física está marcada de por vida y no se reconoce a sí misma cuando se mira al espejo porque ha perdido su identidad, personalidad y dignidad, sintiéndose completamente anulada y teniendo que reconstruirse a sí misma. Por otro lado, la que no lo ha vivido en su propia piel, conoce a alguna amiga, familiar o compañera que sí que ha pasado por alguna situación violenta.

Cuando se habla de este tipo de violencia, la conversación siempre se centra en la sexual o física pero el maltrato psicológico es bastante común y también produce secuelas muy profundas. Es necesario prestarle atención porque suele ir asociado a los demás y en muchos casos no se reconoce como violencia de género, sobre todo por parte de las propias víctimas, que no identifican a priori que están siendo maltratadas. Y, sin embargo, llega un día en el que se dan cuenta de que no piensan por sí mismas y sienten miedo, mucho miedo.

Las amenazas, el abandono emocional, el aislamiento de tu círculo de amigos o la culpabilización son algunos de los indicadores. Si alguna vez te ves implicadx en alguna de estas situaciones, pide ayuda.

Por favor, escucha este grito y grítalo más fuerte que nunca porque la violencia de género no es una cuestión privada, es un problema social y debemos luchar todxs juntxs para erradicarlo. Debemos educarnos emocionalmente y aprender a distinguir lo que se considera violencia de lo que no, debemos ser conscientes y ayudar a las personas que se ven implicadas en relaciones de maltrato o abusos sexuales. Es nuestro deber y está en nuestra mano poner fin a estas situaciones porque nadie merece ser víctima de violencia machista. Al fin y al cabo, todxs merecemos reconocernos a nosotrxs mismxs cuando nos miramos al espejo.

Grita con nosotras hoy y ojalá pronto llegue el día en el que no tengamos que gritar esto nunca más.


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